Tipo «Carmen»

Escoger una determinada tipografía para aplicar a un determinado proyecto es una de las labores que acostumbra a marcar la distancia entre un diseñador gráfico y un usuario de ordenador. Decidir sobre el uso de una tipografía no es tarea fácil, pero es fundamental para una óptima adecuación de las formas con respecto a los contenidos que dichas formas ayudan a transmitir.

 

Muchas veces las pequeñas «historias» que hay detrás de una determinada tipografía ayudan a entender cuales han sido las intenciones de su diseñador y, por tanto, aportan pistas para su posterior aplicación. Son estas historias las que, a mi parecer, aportan valor y sentido a las tipografías y las que ayudan al diseñador a tomar sus decisiones.

En mi caso particular no se trató tanto de escoger sino de diseñar una tipografía para un uso muy determinado, el de componer los textos para una edición de bibliofilia de la novela Carmen. Así, el tipo «Carmen» fue diseñado a partir de una propuesta de Liber Ediciones, un editor de ediciones de arte y bibliofilia, que deseaba realizar una edición especial de este conocido relato de Prosper Mérimée.

Carmen es un relato universal que narra la historia de amor, celos y muerte entre el militar Don José y la gitana Carmen que su autor —Mérimée—, trasmutado en viajero por la pintoresca Andalucía del XIX, hizo inmortal.
El relato emana una manifiesta fascinación por esa España fantástica, a medio camino entre lo exótico y lo salvaje, que tanto sugestionó a los viajeros y artistas que se adentraban para conocer sus costumbres y paisajes.

Esta fascinación y curiosidad por lo desconocido que llevó a un escritor francés del XIX, como Mérimée, acercarse a la cultura hispana puede también contemplarse en dirección opuesta si tenemos en cuenta las tendencias tipográficas del momento y la popularidad que gozaron los tipos franceses de la familia Didot entre los impresores españoles de la época. Así, podemos hablar de una fascinación en doble sentido.

La inmersión en ese contexto histórico me llevó a imaginar un tipo de letra de connotaciones afrancesadas pero con carácter fuerte, con rasgos bien marcados y precisos, elegante, sofisticado y con pinceladas extravagantes. El personaje de Carmen, romántico por naturaleza, sirvió también de inspiración para este nuevo tipo de letra.

La base estructural para el diseño del tipo Carmen sigue de cerca los modelos impresos en una muestra de letra encontrada durante una visita al Archivo Histórico Nacional, en Madrid. En dicho impreso se muestra un modelo tipográfico grabado en la Imprenta Nacional que toma sus referentes en los tipos grabados por célebre Firmin Didot.
De esta manera el tipo Carmen toma recursos de ambas partes: referentes tipográficos españoles de comienzos del XIX que, a su vez, toman como modelo los tipos de Didot y el carácter pasional, trágico y vital del personaje de la novela de Mérimée.

Esta es la «historia» que hay detrás del diseño del tipo «Carmen». Sus formas desprenden ese perfume que le da un aroma especial al texto.
Así, para la edición del libro Carmen no valía cualquier tipografía. Cuando se piensa en un contexto determinado no todo vale.
Para el caso de un texto como Carmen no valía cualquier cosa, ni siquiera una simple Didot. El tipo «Carmen» le va como anillo al dedo. Es un tipo creado ex profeso para ello.
Y este es su valor. Y su verdadero encanto.

 

Articulo publicado en Tipo escoge tipo: 17 tipógrafos nos enseñan a elegir tipografías. Editorial Tipo-e. (1a edición junio 2010).

Back to blog